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Por sector·9 min lectura·agosto de 2026

Lavandería para hoteles: qué equipos necesitás según el tamaño

La lavandería de un hotel se equipa distinto según su tamaño. Qué combo de máquinas conviene para un hotel boutique, uno mediano y uno grande —lavadora, centrífuga, secadora y planchadora calandra— y las particularidades del blanco hotelero que cambian la decisión.

Por Bruno Rovea·VP de Oñate

Blanco de hotel recién planchado y toallas apiladas en un carro de lavandería, con una lavadora extractora industrial Oñate de fondo

En un hotel, la lavandería es una operación invisible hasta el día que falla. Mientras funciona, nadie la nota; cuando se atrasa, se nota en lo único que el huésped sí percibe: la sábana, la toalla, el mantel del desayuno. Un blanco impecable y siempre disponible es lo que sostiene la promesa de calidad de la habitación — y por eso el equipamiento de la lavandería para hoteles no es un gasto de infraestructura más, es parte del producto que se vende.

La pregunta que todo hotelero se hace al montar o renovar el lavadero es qué máquinas necesita. La respuesta corta es que depende del tamaño — pero no solo del tamaño. El volumen marca la escala del equipamiento; después, variables como el espacio disponible, el personal y hasta la ubicación del hotel definen qué tipo de máquina conviene. En esta nota recorremos los tres tamaños de hotel y las variables que inclinan la balanza, con el criterio que usamos en Oñate cuando asesoramos a un cliente del sector.

Qué lava realmente un hotel

Antes de hablar de máquinas conviene entender la carga. En un hotel, la ropa se divide en tres familias, y cada una tiene implicancias distintas para el equipamiento:

  • Blanco de habitación: sábanas, fundas de almohada y cubre edredones. Es el volumen central y buena parte requiere planchado con acabado liso.
  • Toallas y textil de baño / spa: toallones, toallas de mano, batas, alfombras de pie. Pesan mucho (una toalla mojada retiene muchísima agua) y no se planchan: solo se lavan y secan.
  • Mantelería de restaurante y catering: manteles, servilletas, cubremanteles. Volumen variable según si el hotel tiene salón de eventos o solo desayuno, y casi todo es planchable.

Esa mezcla define un dato clave: cuánto de la carga va a planchadora y cuánto no. En hotelería el split típico ronda el 45% planchable y 55% no planchable — las toallas y batas inclinan la balanza hacia lo no planchable. Ese porcentaje es el que después determina el tamaño de la secadora y de la planchadora. El cálculo fino de cada equipo lo desarrollamos en la guía de cómo dimensionar una lavandería industrial; acá vamos a lo que cambia según el tamaño del hotel.

El dato que manda: kg de ropa por día

Toda la decisión de equipamiento arranca de un solo número: cuántos kilos de ropa por día genera el hotel. Y ese número depende tanto de la cantidad de habitaciones como de la categoría del establecimiento, porque la frecuencia de cambio de blanco y la cantidad de textil por huésped cambian mucho entre un 2 estrellas y un 5 estrellas.

Como referencia rápida, estos son los kilos de ropa por persona alojada por día según categoría:

Categoría de hotelCambios de sábanas / semanakg de ropa / persona / día
4-5 estrellas (servicio premium, con bata y textil de spa)73,14 kg
3 estrellas31,52 kg
2 estrellas21,30 kg

Multiplicás ese valor por la cantidad de personas alojadas en promedio (capacidad × ocupación) y obtenés los kg/día. Un mismo edificio de 50 habitaciones produce el doble de ropa siendo 4 estrellas que siendo 3. Por eso, más abajo, cada tramo lo definimos por kilos por día antes que por habitaciones: es el driver real. Para el método completo —horas operativas, ciclos, buffers— está la guía de dimensionamiento.

Ojo con la temporada alta: si tu hotel tiene picos marcados por turismo o eventos, dimensioná pensando en el mes pico, no en el promedio anual. Una lavandería que rinde justo en temporada baja colapsa en enero.

Más allá del tamaño: espacio, personal y ubicación

El volumen define la escala, pero hay una decisión de fondo que atraviesa a los tres tamaños: lavadora extractora o lavadora horizontal con centrífuga. Y esa no se resuelve solo con los kilos por día.

La clave es que la lavadora extractora escala por multiplicación: un hotel no se "queda sin" extractoras. Si el volumen crece, se colocan varias, la cantidad que haga falta. Por eso hay hoteles medianos e incluso grandes operando perfectamente con baterías de extractoras. La elección entre una arquitectura y otra depende de estas variables:

  • Espacio disponible: la extractora ocupa el lugar de una sola máquina (lava y centrifuga en una); la línea horizontal necesita ubicar lavadora y centrífuga por separado. Si el lavadero es chico, la extractora gana.
  • Personal y operación: la extractora es automática de fábrica y simplifica la operación diaria; la horizontal implica un paso manual de transferencia a la centrífuga. Donde el personal es limitado o rota mucho, la automatización de la extractora es una ventaja.
  • Ubicación y soporte técnico: en una ciudad grande, con acceso a servicio y personal calificado, la mayor complejidad electrónica de la extractora no es un problema. En un hotel aislado, lejos de soporte técnico, una lavadora horizontal —mecánicamente más simple y robusta— suele ser la apuesta más segura.

Con ese marco, veamos los tres tamaños.

Hotel boutique o chico — hasta ~100-120 kg/día

Es el caso de un hotel de pocas habitaciones: un 3 estrellas de hasta ~50 habitaciones, o un boutique 4-5 estrellas de ~30. En este rango, la mejor lavadora industrial para hotel es, casi sin discusión, una lavadora extractora: un solo equipo lava, enjuaga y centrifuga en el mismo ciclo, sin necesidad de una centrífuga aparte. Es el escenario donde la elección es más clara — todas las variables juegan a su favor.

La ventaja para un hotel chico es doble. Primero, espacio: la extractora ocupa el lugar de una sola máquina, algo decisivo cuando el lavadero es un cuarto de servicio y no un galpón. Segundo, simplicidad operativa: el proceso es automático de punta a punta y el personal —que en un hotel chico rara vez es especializado— solo carga y descarga. La lavadora extractora de 20 kg cubre operaciones que recién arrancan; la de 30 kg conviene cuando el volumen ya justifica cargas más grandes.

Después de la extractora va una secadora industrial dimensionada para el 55% no planchable (toallas y batas). Para el planchable —sábanas y mantelería—, si el volumen es muy bajo se puede resolver con una calandra chica; a partir de cierto punto conviene sí o sí una planchadora calandra, porque planchar sábanas a mano no escala.

Crecimiento modular: cuando un hotel chico crece y una sola extractora queda corta, la jugada no es cambiarla por una máquina gigante, sino sumar una segunda lavadora extractora de 30 kg. Ganás dos cosas: podés separar cargas (blanco por un lado, toallas por otro) y tenés respaldo — si una máquina para, la otra sigue produciendo.

Hotel mediano — ~120 a 350 kg/día

Un 4-5 estrellas de ~40 a 120 habitaciones entra en este tramo, y acá las dos arquitecturas son válidas. La decisión ya no la manda el volumen —ambas lo resuelven de sobra— sino las variables que vimos recién: espacio, personal y ubicación.

La opción con lavadoras extractoras se arma con varias unidades de 30 kg trabajando en paralelo: ocupa menos espacio, mantiene la operación simple para el personal y suma respaldo natural (si una máquina para, las otras siguen). Es una elección muy común en hoteles medianos, sobre todo cuando el lavadero es compacto o el personal no es especializado.

La opción con línea horizontal separa las funciones en equipos dedicados:

  • Lavadora horizontal de 40 a 60 kg como corazón de la línea. La lavadora horizontal industrial tiene un ciclo más corto (~30 min contra ~60 de la extractora), lo que rinde más en un solo turno.
  • Centrífuga dedicada para extraer el agua después del lavado. Una centrífuga industrial deja la ropa con humedad mínima y acorta el secado posterior.

Se suele elegir cuando hay espacio de sobra, cuando se busca la mecánica más simple y robusta (útil en hoteles alejados de soporte técnico), o cuando conviene contar con capacidades intermedias que la extractora no ofrece. En los dos casos, aguas abajo van una secadora industrial dimensionada para el no planchable y una planchadora calandra de 60 kg/h para el blanco plano.

Como referencia, un hotel de 50 habitaciones 4 estrellas con 75% de ocupación genera unos 235 kg/día; con línea horizontal, una configuración típica sería lavadora horizontal de 40 kg + centrífuga + secadora de 28 kg + planchadora calandra de 60 kg/h. El paso a paso de ese ejemplo está desarrollado en la guía de dimensionamiento.

Hotel grande o cadena — 350 kg/día en adelante

Hoteles de más de 120 habitaciones, o establecimientos con gastronomía y spa de peso, entran en la categoría de alto volumen. También acá se puede operar con cualquiera de las dos arquitecturas: hay grandes establecimientos que trabajan con baterías de lavadoras extractoras —simplemente suman la cantidad de unidades que el volumen pida— y les funciona muy bien, sobre todo donde el espacio o el perfil del personal favorecen la simplicidad operativa.

Dicho eso, para producción de alta escala lo más habitual es el combo con lavadoras horizontales de gran capacidad, por eficiencia por kilo y por ciclo más corto. Una configuración típica de este tramo:

  • Lavadoras horizontales de alta capacidad —de 90, 120 o hasta 180 kg— que procesan grandes cargas por ciclo. Oñate fabrica lavadoras horizontales hasta 180 kg.
  • Centrífuga de mayor porte acorde a la lavadora, para no generar cuello de botella entre lavado y secado.
  • Varias secadoras en paralelo: el secado suele ser el cuello de botella más común, y repartirlo en más de una unidad da flexibilidad y respaldo.
  • Planchadora calandra de 130 a 180 kg/h para absorber el volumen de sábanas y mantelería de un hotel grande.

En este tramo entran dos consideraciones extra, valga la arquitectura que valga: el doble turno (muchas lavanderías grandes operan 10-12 horas para no tener que sobredimensionar los equipos) y la redundancia — con este nivel de volumen, que una máquina quede fuera de servicio no puede frenar la operación, así que conviene tener capacidad de sobra repartida en varias unidades.

Las particularidades del blanco hotelero

Más allá del tamaño, hay factores propios de la hotelería que inclinan la decisión y que no aparecen en una tabla de capacidades:

  • La calidad es parte del producto. Una sábana gris o una toalla áspera afectan la reseña del hotel. Los equipos tienen que garantizar lavado parejo y acabado prolijo de forma consistente, no solo "limpiar".
  • La eficiencia pesa en el margen. El costo de agua, energía y detergente por kilo lavado se multiplica por miles de kilos al mes. Una centrífuga que deja menos humedad, o una secadora a gas bien elegida, se traducen en ahorro real y sostenido.
  • El downtime cuesta habitaciones. Si el lavadero se frena, no hay blanco, y sin blanco no se vende la habitación. Por eso en hotelería la durabilidad del equipo y la disponibilidad de servicio y repuestos valen tanto como la ficha técnica.
  • El spa y la gastronomía cambian el mix. Un hotel con spa suma mucho textil pesado no planchable (batas, toallones); uno con salón de eventos suma mantelería planchable. Los dos empujan hacia arriba distintos equipos de la línea.

Errores comunes al equipar la lavandería de un hotel

  • Dimensionar por el promedio y no por el pico. El error más caro en hoteles con temporada. La lavandería tiene que rendir el fin de semana largo de enero, no el martes de junio.
  • Ahorrarse la planchadora. Se subestima el volumen de planchable y se intenta planchar a mano. Funciona en un hostel de 10 camas; en un hotel real, la operación colapsa a los pocos meses.
  • Elegir por el precio inicial y no por el costo de vida útil. Un equipo más barato que consume más y dura menos termina saliendo más caro. En una operación que corre todos los días durante años, el costo total es lo que importa.
  • No dejar margen para crecer. Un hotel que proyecta sumar habitaciones o un ala nueva debería equipar pensando en el año 2 o 3, no en el día de la inauguración.

Cierre

No existe la lavandería de hotel "estándar": existe la que corresponde a tu volumen, tu categoría y tu proyección — y también a tu espacio, tu personal y tu ubicación. En un boutique, la lavadora extractora es la elección clara. En un hotel mediano o grande, las dos arquitecturas son válidas —la batería de extractoras o la línea horizontal con centrífuga— y ahí deciden el espacio disponible, el perfil del personal y el acceso a soporte técnico; en la producción de más alta escala, el combo horizontal suele ser lo más habitual. El punto de partida siempre es el mismo —los kilos de ropa por día— y a partir de ahí cada equipo se dimensiona en cadena.

En Oñate llevamos más de 65 años fabricando equipos de lavandería industrial en Villa María, Córdoba, con máquinas operando en hoteles de todo el país. Si estás montando la lavandería de un hotel o renovando una existente, nuestro equipo técnico te ayuda a definir el combo exacto para tu caso — sin costo y sin compromiso. Más sobre nuestro asesoramiento técnico o escribinos directo por WhatsApp.

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